El dolor de espalda es una de las consultas más frecuentes entre nuestros pacientes. Las causas de este dolor pueden ser múltiples: un problema articular en diferentes segmentos (vertebrales a nivel dorsal, cervical o lumbar, escapular, de cadera…), un problema postural, o un problema de origen miofascial. Hoy vamos a centrarnos en los dolores de espalda de origen miofascial y en cuáles son los principales músculos que pueden intervenir en ese proceso doloroso.

Para continuar desarrollando el tema es necesario definir los conceptos de síndrome de dolor miofascial (SDM) y de punto gatillo miofascial (PGM).

¿Qué es el SDM?

El síndrome de dolor miofascial constituye el conjunto de signos y síntomas causados por los puntos gatillo miofasciales, que incluyen dolor (frecuentemente referido, es decir experimentado, fuera de la zona donde se encuentra el PGM responsable), debilidad muscular, restricción de movilidad, descoordinación, fatiga muscular, retardo en la relajación y en la recuperación de los músculos después de su actividad o espasmo muscular.

¿Qué es un PGM?

Los puntos gatillo miofasciales se definen como un foco hiperirritable dentro de una banda tensa (grupo de fibras musculares tirantes provocadas por los nodos de contracción localizados en la región del punto gatillo) de un músculo esquelético. El dolor es la característica más importante que encontramos asociado a los PGM, y lo podríamos definir como difuso, profundo y variable en irritabilidad de hora en hora y de día en día. En función de cómo se presente el dolor distinguimos los PGM en activos o latentes. Hablamos de PGM activos cuando éste es espontáneo (es decir no necesita estímulo alguno para desencadenarse), y de PGM latentes cuando se necesita de la palpación, la contracción muscular o el estiramiento para que éste aparezca. Además de su presentación como espontáneo o no, este dolor puede ser local o referido (lejos del punto gatillo que provoca los síntomas), por lo que será imprescindible una buena exploración para determinar qué músculo es el responsable de los síntomas.

Otra de las características más importante de los PGM es la respuesta de espasmo local (REL) que es una contracción enérgica de las fibras musculares en la banda tensa y alrededor de la misma producida por una palpación brusca o la rápida inserción de una aguja en el punto gatillo miofascial, debido a que se produce una breve ráfaga de potenciales de acción de unidad motora en la banda tensa del músculo.

Origen de los PGM.

La teoría más aceptada respecto a la formación de un PGM es la hipótesis integrada en la que el origen comienza con una disfunción de la placa motora de la fibra muscular, que deriva en un excedente de Acetil-CoA provocando una mayor liberación de calcio del retículo sarcoplásmico del músculo respondiendo con una contracción mantenida y una vasoconstricción. Esto provoca que la llegada de sangre se vea disminuida e impide la correcta entrada y salida del calcio. Así, se produce una crisis de energía que deriva en un aumento de las sustancias sensibilizadoras.

Diagnóstico de un PGM

Es de vital interés realizar un buen diagnóstico en fisioterapia, pero como ocurre con otras patologías, encontramos una dificultad, y es que no existe prueba diagnóstica definitiva para los puntos gatillo. Los PGM no tienen un criterio diagnóstico de referencia, ni disponen de ninguna prueba rutinaria de laboratorio o de diagnóstico por imagen. Los médicos Travell y Simons establecieron una serie de criterios diagnósticos esenciales y una serie de observaciones confirmatorias para responder a ello:
Criterios esenciales diagnósticos:

• Banda tensa palpable.
• Dolor local exquisito a la presión de un nódulo en una banda tensa.
• Reconocimiento del dolor por parte del paciente al presionar ese nódulo sensible.
• Limitación dolorosa de la amplitud de movilidad al estiramiento completo.
Observaciones confirmatorias:

• Identificación visual o táctil de la respuesta de espasmo local.
• REL inducida por la inserción de una aguja en el nódulo sensible.
• Dolor o alteraciones sensoriales en la previsible distribución de un PGM en ese músculo al comprimir el nódulo sensible.
Una vez definidas las principales características del músculo como estructura que da dolor referido y cómo identificarlo vamos a presentar varios de los músculos que pueden verse implicados en el dolor de espalda:

ELEVADOR DE LA ESCÁPULA

ELEVADOR DE LA ESCÁPULA

 

DORSAL ANCHO

DORSAL ANCHO

ROMBOIDES

ROMBOIDES

TRAPECIO

TRAPECIO

ESCALENOS

ESCALENOS

GLÚTEO MEDIO

GLÚTEO MEDIO

PSOAS ILÍACO

PSOAS ILÍACO

ILIOCOSTAL

ILIOCOSTAL

Nota: las zonas punteadas en rojo son las zonas de dolor referido del músculo. La intensidad del color no se correlaciona con intensidad de dolor, sino con mayor frecuencia de aparición del patrón de dolor.

Tratamiento del SDM y de los PGM.

Una vez hemos determinado qué músculo es el implicado en el proceso doloroso de espalda es hora de darle solución. Para el dolor de origen miofascial la técnica de elección es la punción seca (PS), que consiste en el empleo del estímulo mecánico de una aguja como agente físico para el tratamiento del SDM originado por los PGM. El nombre (que proviene del inglés dry needling) pretende enfatizar el hecho de que no hay infiltración de ningún tipo de sustancia mediante la aguja, distinguiéndola así de otras técnicas de punción en la que se infiltran sustancias como anestésicos locales, agua estéril, suero salino isotónico, AINES o toxina botulínica A o B.

Mediante técnicas de microanálisis se ha comprobado como la PS causa la inmediata reducción de la concentración de las sustancias sensibilizantes existentes en la zona del PGM (Sustancia P, Bradicinina, serotonina, interleucina…), lo cual podría explicar sus frecuentemente inmediatos efectos en la reducción del dolor. En una visión más estructural conseguimos desestructurar las sarcómeras afectas, destruyendo la placa motora disfuncional (que se regenerará y formará una nueva) y la titina, proteína de gran tamaño cuya función es mantener la integridad de la sarcómera y que libera un gel cuando está afectada que deja replegadas las sarcómeras produciendo acortamiento.

Otro abordaje del SDM es el tratamiento conservador, donde se pueden aplicar diferentes técnicas como son la terapia manual, la liberación miofascial, masoterapia, corrientes de baja y media frecuencia, el ultrasonido, spray de frío añadido al estiramiento, la termoterapia o la liberación por presión.

Desde Balance Sport Clinic recomendamos ante un dolor de espalda acudir a tu fisioterapeuta, pues será importante para aplicar las diferentes técnicas (ya sean conservadoras o invasivas como la punción seca) determinar su origen y poder así llegar a una óptima recuperación de la lesión.

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Escrito por: Gonzalo Saúco. Fisioterapeuta en Balance Sport Clinic. Especialista en fisioterapia conservadora e invasiva del Síndrome de Dolor Miofascial.