La fibromialgia es un síndrome caracterizado por causar dolor crónico generalizado, sensación de fatiga, alteraciones del sueño y del humor, rigidez muscular, ansiedad y depresión en ausencia de otra enfermedad. Estos trastornos provocan un descenso en la calidad de vida de las personas que la padecen debido a la incapacidad funcional que les supone su día a día.

La fibromialgia tiene una afectación entre un 2 y 6% de la población general, situándose en un 2,4% de la población española, afectando de forma casi exclusiva a mujeres, estableciéndose una relación 20/1 con el género masculino.

La mayoría de la gente ha oído alguna vez hablar del término fibromialgia, ¿pero sabemos realmente las causas que la provocan? Numerosos estudios a lo largo de estos años han intentado descifrar la etiología de esta patología:

En 1990, el American College of Rheumatology estableció un criterio para el diagnóstico de la fibromialgia: un historial de dolor generalizado en 18 puntos (“tender points”) repartidos por el tronco y las cuatro extremidades, de los cuales 11 debían generar dolor a la palpación y mantenerse en el tiempo.

fribromialgia-puntos

Este criterio promovió numerosas investigaciones acerca del origen real de la fibromialgia que parece estar relacionado con la alteración a nivel central en el procesamiento de estímulos. Esto quiere decir que las neuronas del sistema nervioso central sufren una hiperexcitabilidad ante los distintos estímulos periféricos creando así, una hipersensibilidad al dolor a los pacientes con fibromialgia.

No obstante, debido a la complejidad de la causa de esta patología se entendería mejor desde un enfoque multidisciplinar ya que presenta alteraciones del sueño, neuro-hormonales, inmunológicas, psicológicas…

Gracias a estas investigaciones hemos podido ir conociendo más detalles acerca de esta patología y como resultado, en 2010 se establece un nuevo criterio para el diagnóstico de la fibromialgia basado en las siguientes tres condiciones:

  1. Índice de Dolor Generalizado (Widespread Pain Index- WPI) ≥ 7 e Índice de Gravedad de Síntomas (Symptom Severity Score – SS Score) ≥ 5 ó WPI 3-6 y SS≥ 9
  2. Síntomas presentes al mismo nivel durante un intervalo de tres meses.
  3. El paciente no tiene un trastorno que explique la sensación de dolor.

El Índice de Dolor Generalizado (WPI) sustituye a los “tender points”  establecidos por el American College of Rheumatology , dividiendo el cuerpo en 19 regiones en las que el paciente puede percibir dolor:

dolor-generalizado

Figura 1. Extraída de www.institutferran.org

Además, se incluye el Índice de Gravedad de Síntomas (SS Score) que hace referencia a síntomas presentes en pacientes que sufren fibromialgia tales como fatiga, sueño no reparador, síntomas cognitivos y somáticos. De esta forma se pretende abordar de una forma más amplia su diagnóstico debido a la complejidad de su etiología.

fibromialgiaFigura 2. Extraída de www.fibromialgia.nom.es

Para evaluar los síntomas somáticos se establece un valor de 0 a 3 ( 0= 0 síntomas; 1= entre 1 y 10 síntomas; 2 = entre 11 y 24 síntomas; 3= 25 o más).

Respecto al tratamiento de la fibromialgia, normalmente se ha optado por un tratamiento exclusivamente farmacológico con la toma de numerosos medicamentos (antidepresivos, relajante muscular, SSRIs, SNRIs, anticonvulsivos y antiepilépticos). Sin embargo, las evidencias de esta terapia son limitadas y no obligatorias debido a que existe una gran prevalencia de efectos adversos, poca eficacia y problemas de tolerancia en los sujetos que la experimentan.

Por otro lado, y haciendo referencias a terapias no farmacológicas, el ejercicio físico es una de las terapias que tiene mayor respaldo en la literatura científica ya que reduce la sintomatología de los pacientes con fibromialgia mejorando la calidad de vida de las personas que la padecen.  Son numerosos los estudios existentes acerca de la prescripción de ejercicio en personas con fibromialgia de los que podemos extraer numerosas evidencias de mejora:

  • Alivio del dolor
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Bienestar psicológico
  • Estado de ánimo
  • Reducción de ansiedad y la depresión.

La mejora de la calidad de vida está asociada a una mejora de la capacidad cardiorrespiratoria, aumento de los niveles de fuerza, aumento de la flexibilidad y la amplitud de movimiento.

Desde Balance Sport Clinic apostamos por este tipo de terapia. La realización de ejercicio físico supervisado por profesionales y acompañado de un equipo interdisciplinar (fisioterapia, cardiología, nutrición, medicina deportiva) es sinónimo de éxito.

Tras una revisión de las diferentes bases de datos científicas, desde el área de entrenamiento abordaremos punto por punto la información recopilada:

  • Entrenamiento cardiovascular: es necesario que individualicemos la intensidad, duración y frecuencia de cada sesión acorde a la capacidad del sujeto. Debemos tener en cuenta que los pacientes incluídos en esta población tienen distintos niveles iniciales, por lo que algunos podrán trabajar a intensidades moderadas-altas, siendo esta intensidad para otros causante de dolor. Por lo tanto, sería recomendable iniciar el entrenamiento con intensidades bajas e irlas aumentando progresivamente hasta alcanzar el umbral de fatiga. Generalmente, intensidades del 60-75% FcMáx son bien toleradas. La frecuencia de ejercicio debería ser 2-3 días a la semana con una duración de al menos 20 minutos. Se evolucionaría partiendo de un trabajo continuo a uno intermitente.

No obstante, la intensidad y frecuencia del ejercicio juega un papel muy importante a la hora de planificar entrenamientos para personas con fibromialgia: estos deben ser conscientes de que a corto plazo podría aumentar el dolor y la fatiga.

  • Entrenamiento de fuerza: es imprescindible incluirlo en la planificación de nuestros pacientes ya que produce mejora de la sintomatología. Se recomiendan ejercicios dinámicos que impliquen grandes grupos musculares con una intensidad que te permita realizar 8-12 repeticiones. Se debería evitar el trabajo excéntrico y el microtrausma muscular (al menos al inicio) ya que puede agravar los síntomas. Además, los ejercicios isométricos ya que provocan una disminución del riego sanguíneo en la musculatura.
  • Entrenamiento acuático: es cierto que existe una mejoría de los programas de entrenamiento en agua si lo comparamos con personas sedentarias. Sin embargo, en una comparación con entrenamiento en tierra, ésta última aporta mayores beneficios.
  • Flexibilidad: debe realizarse en combinación con otras terapias (fuerza, resistencia). La intensidad de los ejercicios debe causar un malestar leve, realizando 3-4 repeticiones de cada ejercicio con una duración de 10 a 30 segundos.
  • Entrenamiento en plataformas vibratorias: un trabajo realizado en plataforma vibratoria de cuerpo completo ( Whole Body Vibration) mejora la sintomatología de los pacientes con fibromialgia. Las frecuencias recomendables van desde 5-30Hz con una amplitud 2-4mm con una duración de 30-60s y un descanso entre 45-180s.

Como conclusión, y tras lo expuesto en el texto anteriormente hemos querido mostrar los múltiples beneficios que se obtienen de la actividad física para el tratamiento de la fibromialgia. No debemos olvidar que la programación del entrenamiento debe estar supervisada por un profesional de este ámbito e individualizada a cada sujeto atendiendo a sus niveles de afectación, realizando un diagnóstico clínico de la fibromialgia y diversas valoraciones que nos transmitan información acerca del estado de las capacidades físicas del paciente.

 

Bibliografía.

Abeles, AM. et al. (2007). Narrative review: the pathophysiology of fibromyalgia. Annals of Internal Medicine. 146 (10): 726-34.

Bidonde, J. et al. (2014). Aquatic exercise training for fibromyalgia. Cochrane Database of Systematic Review. (10): CD011336

Busch, AJ. et al. (2011). Exercise therapy for fibromyalgia. Current Pain and Headache Report. 15 (5): 358-367.

Cadenas-Sánchez, C. & Ruiz-Ruiz, J. (2014). Efecto de un programa de actividad física en pacientes con fibromialgia: revisión sistemática. Medicina Clínica. 143 (12): 548-553.

Collado-Mateo,D. et al. (2015). Effects of whole-body vibration therapy in patients with fibromyalgia: a systematic literature review. Evidence-Based complementary and alternative medicine. 2015: 719082

Hauser,W. et al. (2014). Review of pharmacological therapies in fibromyalgia syndrome. Arthritis Research & therapy. 16(1): 201

López-Sola, M. et al. (2014). Altered Functional Magnetic Resonance Imaging Responses to Nonpainful Sensory Stimulation in Fibromyalgia Patients. Arthritis Rheumatology. 66(11): 3200–3209

Sañudo B, Carrasco L, de Hoyo M, McVeigh JG.(2012). Effects of exercise training and

detraining in patients with fibromyalgia syndrome: a 3-yr longitudinal study. American Journal of Physical Medicine & Rehabilitation. 91:561-573

Sañudo, B., Galiano, D., Carrasco, L., De Hoyo, M. (2010). Evidencias para la prescripción de ejercicio físico en pacientes con fibromialgia. Revista Andaluza de Medicina Deportiva. 3 (4): 159-169.

Wolfe, F. et al. (2011). Fibromyalgia criteria and severity scales for clinical and epidemiological studies: a modification of the ACR Preliminary Diagnostic Criteria for Fibromyalgia. The Journal of Rheumatology. 38(6):1113-22

 

Escrito por: Pablo Arrans Ramírez, Entrenador Personal en Balance Sport Clinic.