Hoy, 19 de Octubre, queremos dedicar la entrada de blog, al día Mundial de la lucha contra el cáncer de mama, el tipo de cáncer más común, pues 1 de cada 12 mujeres lo padecerá a lo largo de la vida, y que, sólo en 2020, se diagnosticaron 2,3 millones de casos según la OMS de los cuáles 685.000 acabaron costando la vida de la paciente.

Este tipo cáncer no tiene causa asociada a infecciones, ni es una enfermedad transmisible e infecciosa, sus factores de riesgo no son excesivamente diferentes al resto de patologías que podamos llegar a padecer, pudiendo hacer muy difícil su detección, debido a que muchas mujeres no presentan síntomas, aunque en este caso concreto el género (mujer) y la edad (mayor 40 años) parecen afectar primariamente.

La OMS recomienda una serie de comportamientos que podrían reducir la posibilidad de aparición como pueden ser:

– Lactancia materna prolongada.

– Actividad física regular.

– Control de peso.

– Evitar el uso nocivo del alcohol y el tabaco.

– Evitar el uso prolongado de hormonas y la exposición excesiva a la radiación.

 

Creemos necesario añadir la importancia de una detección temprana, ya que un diagnóstico rápido aumenta la posibilidad de curación y supervivencia de la enfermedad, ¿qué puedo hacer para comprobar el estado de tus mamas?

DETECCIÓN TEMPRANA

 

Conocer tus mamas es importante para poder identificar alguno de los síntomas que nos explicaba la Dra. Aida Tórtola en unas jornadas formativas el pasado mes de Septiembre, algunas de las alteraciones a tener en cuenta son: Presencia de un bulto (no doloroso), hinchazón de la mama, piel de naranja en la mama, mastalgia en mama o pezón, retracción y/o secreciones del pezón, alteraciones en la piel, inflamación de ganglios linfáticos axilares.

¿CÓMO INFLUYE EL EJERCICIO FÍSICO EN EL TRATAMIENTO?

 

El pasado viernes 15 Octubre, os publicábamos el consenso de la ACSM (Campbell, KL et al. 2019), dónde exponían el grado de evidencia actual de los efectos del ejercicio físico en el tratamiento de supervivientes de cáncer. Cómo matizamos en su momento, un nivel bajo de evidencia no implica que no haya un efecto, si no que aún hay mucho trabajo por hacer para ver como influye el ejercicio físico en estos factores. Este consenso fijo los niveles de evidencia en:

– Evidencia fuerte: ansiedad, fatiga, calidad de vida, linfedema, síntomas depresión, funcionalidad.

– Evidencia media: salud ósea, sueño.

– Evidencia insuficiente: cardiotoxicidad, neuropatía, náusea, dolor, función sexual, función cognitiva, y la tolerancia al tratamiento.

 

DOSIS ENTRENAMIENTO

 

El ejercicio físico supervisado es importante en el tratamiento del cáncer de mama, Casla et al. 2015 encontraron que el grupo de investigación que realizó ejercicio físico durante 12 semanas, mejoró el VO2 max, la fuerza muscular, el % graso, la calidad de vida y la salud en pacientes con cáncer de mama, por lo que esta claro que empezar a entrenar cuándo antes mejor.

En este aspecto siempre hay que tener en cuenta que es muy importante el mantenerse activos, pero sólo con llevar una vida activa y no sedentaria es suficiente, hay que introducir el ejercicio físico en la ecuación.

Las recomendaciones generales para esta población superviviente (Hardcastle et al. 2017) serían de:

 

– 150 minutos/semana AF moderada o 75 minutos/semana AF vigorosa o combinación ambas.

– 2 días entrenamiento de fuerza.

– Ejercicios de equilibrio y flexibilidad.

 

El mismo consenso de Campbell KL et al. 2019 nos especifica que no sólo es importante el matiz de que ejercicio físico es importante realizar, sino la importancia del especificar la dosis del mismo, tomando el matiz que nos describía recientemente la Dra. Aida Tórtola:

 

– Actividad cardiovascular 3 ses/sem x 30 minutos x 8-12 semanas.

– Entrenamiento de fuerza 2 series x 8-15 repeticiones x 60% RM como intensidad mínima.

– Entrenamiento concurrente adaptado.

 

En estos casos, los principios de especificidad e individualización son más necesarios que nunca, pues, cada paciente será diferente, cada tratamiento también y cada entorno y situación personal también lo será, por lo que tratar de establecer un único modo de intervención, no parece ser la mejor solución si no somos capaces de individualizar el tratamiento.

Dentro de las opciones de ejercicio físico: ¿Cómo afecta el entrenamiento de fuerza a nuestros pacientes?

 

La sarcopenia (pérdida de masa muscular) y la obesidad aumentan la mortalidad en mujeres con cáncer de mama. Esto se debe a que la disminución de la masa muscular acelera la progresión de la enfermedad. En 2018, Caan BJ et al. analizaron a 3241 mujeres con cáncer de mama descubriendo en el momento del diagnóstico que un 34% podían considerarse sarcopénicas. Esto influye de forma directa, ya que estas mujeres con sarcopenia tuvieron una mayor mortalidad (41%), agravada si a esa pérdida de masa muscular le añadimos un exceso de masa grasa, teniendo esta combinación un 89% de tasa de mortalidad en este estudio.

Es importante entrenar fuerza, al menos un día a la semana, cuánto antes, no esperes, ya que aquellos supervivientes de cáncer que entrenaron fuerza consiguieron reducir el riesgo de mortalidad por todas las causas un 33% (Hardee et al. 2014), además de seguir una adecuada alimentación no sólo para impedir el exceso graso, sino que tenga la carga proteica suficiente para ayudarte a preservar la masa muscular.

También es importante el entrenamiento de fuerza en la prevención de la osteoporosis, uno de los principales efectos secundarios que experimentan estas personas con cáncer debido tanto a la naturaleza de la enfermedad como a los tratamientos.

No sólo un trabajo trabajo parece que ayude al paciente oncológico, Scott et al. 2018, estudiaron los efecto del trabajo con metodología HIIT en un protocolo de 8 semanas, encontrando que aquellas mujeres supervivientes de cancer de mama que habían entrenado con este protocolo (8 semanas, 3 veces semana), conseguían no reducir su capacidad cardiorrespiratoria durante el tratamiento con quimioterapia, cuándo es habitual que el VO2 Max diminuya sobre un 10% durante este tratamiento.

¿QUÉ BENEFICIOS ENCONTRAMOS AL REALIZAR EJERCICIO FÍSICO EN PACIENTES ONCOLÓGICOS?

 

No encontramos mejor resumen que el que uno de nuestros profesores colaboradores, Mario Redondo, nos expone (https://www.instagram.com/p/CH7hPzOBK5-/):

1. Limita la toxicidad a la quimioterapia y tolerancia

2. Regula la glucosa y resistencia a la insulina

3. Aumenta la supervivencia

4. Preserva y mejora la DMO además de la microarquitectura

5. Mejora los dolores articulares

6. Mejora de la calidad de vida

7. Aumenta la biogénesis mitocondrial

8. Regula la respuesta inflamatoria y el sistema inmune

9. Mejora la composición corporal

10. Aumenta el tejido muscular y los niveles de Fuerza

11. Reduce la fatiga relacionada con el cáncer

CONCLUSIONES

 

El ejercicio físico, aún faltando mucha investigación por delante y tratando de mejorar las propuestas de investigación, se muestra como una parte fundamental en el tratamiento de supervivientes de cáncer de mama. Es muy importante conocerse, estar atenta a posibles cambios y a una detección temprana de la enfermedad, pero una vez diagnosticada no debemos esperar para ponernos en manos de profesionales lo antes posible.

Tenemos la suerte de haber colaborado con profesionales excepcionales en este materia como Mario Redondo o la Dra. Aida Tórtola, y de disponer en nuestro país de instituciones como IPEFC o FISSAC quienes nos aportan información de calidad acerca de los beneficios de implementar el ejercicio físico en esta población.

Para apoyar esta investigación, colaboramos con AMAMA Sevilla (Asociación de mujeres enfermas de cáncer de mama) @amamasevilla ya que aún queda mucho por investigar, y está en nuestra mano apoyar todo lo que podamos.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

– Breast Cancer, extraído de https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/breast-cancer, 19 Octubre, 10.42.

– Caan, B. J., Feliciano, E. M. C., Prado, C. M., Alexeeff, S., Kroenke, C. H., Bradshaw, P., … & Chen, W. Y. (2018). Association of muscle and adiposity measured by computed tomography with survival in patients with nonmetastatic breast cancer. JAMA oncology4(6), 798-804.

– Campbell kl et al. 2019. “exercise guidelines for cancer survivors: consensus statement from international multidisciplinary roundtable” medicine & science in sports & exercise”

– Casla S, López-Tarruella S, Jerez Y, Marquez-Rodas I, Galvão DA, Newton RU, Cubedo R, Calvo I, Sampedro J, Barakat R, Martín M. Supervised physical exercise improves VO2max, quality of life, and health in early stage breast cancer patients: a randomized controlled trial. Breast Cancer Res Treat. 2015 Sep;153(2):371-82. doi: 10.1007/s10549-015-3541-x. Epub 2015 Aug 21. PMID: 26293147.

– Hardee JP, Porter RR, Sui X, Archer E, Lee IM, Lavie CJ, Blair SN. The effect of resistance exercise on all-cause mortality in cancer survivors. Mayo Clin Proc. 2014 Aug;89(8):1108-15. doi: 10.1016/j.mayocp.2014.03.018. Epub 2014 Jun 21. PMID: 24958698; PMCID: PMC4126241.

– Scott, J. M., Nilsen, T. S., Gupta, D., and Jones, L. W, “Exercise Therapy and Cardiovascular Toxicity in Cancer,” Circulation, vol. 137, no. 11, pp. 1176–1191, Mar. 2018.