Los “crujidos” en la articulación temporomandibular (Imagen 1) son uno de los signos que se encuentran con mayor frecuencia a la hora de analizar el movimiento de apertura de un paciente con una disfunción del sistema masticatorio. Muchas veces estos ruidos articulares se presentan sin dolor, con lo cual no constituye un problema para el paciente. Sin embargo constituye un gesto de disfunción  de la articulación temporomandibular(ATM), y será necesario valorar si este chasquido a priori indoloro puede desarrollarse hasta dar otros signos o síntomas como bloqueo, sensación de agarrotamiento o dolor a la movilidad en apertura de la boca.

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Imagen 1.

Los ruidos de la ATM generalmente corresponden a un desarreglo en la propia articulación, como son las alteraciones del complejo cóndilo-disco, incompatibilidad estructural de las superficies articulares o los trastornos articulares inflamatorios. Si hablamos de los dos primeros grupos encontramos alteraciones de la inserción del disco articular en el cóndilo mandibular, incompatibilidad entre las superficies articulares del cóndilo, el disco y la fosa y desplazamientos de las estructuras articulares más allá de su límite de movimiento normal. Los trastornos inflamatorios de la ATM son la respuesta protectora de los tejidos que constituyen la articulación, como pueden ser la retrodiscitis(inflamación retrodiscal), la capsulitis (inflamación de la cápsula articular)o la sinovitis. En esta entrada vamos a hablar de una de las principales alteraciones que se encuentran entre el cóndilo y el disco: el desplazamiento funcional del disco (Imagen 2).

Las alteraciones del complejo cóndilo-disco deben su nombre a una modificación de la relación anatómica existente entre el cóndilo y el disco articular. Es necesario conocer que asociado al movimiento de apertura de la boca, en la ATM se producen dos movimientos accesorios: la traslación y la rotación. En el movimiento de rotación, el disco rota sobre el cóndilo alrededor de las inserciones de los ligamentos discales. Los ligamentos discales y la propia morfología del disco cobran una gran importancia como límite de este movimiento. Por otro lado, el movimiento de traslación se produce entre el complejo cóndilo-disco y la fosa articular (no hay cambios en la relación entre el cóndilo y el disco). Para que estos dos movimientos se produzcan de manera óptima la relación anatómica es esencial, apareciendo las disfunciones cuando esta relación no está conservada, de modo que si se altera la morfología del disco y/o los ligamentos discales se alargan se permite que éste se desplace a través de la superficie articular del cóndilo. Si a esta situación le añadimos que el tono muscular del pterigoideo lateral superior hace que el disco tome una posición más avanzada sobre el disco,  tendremos una posición articular alterada en reposo.

Imagen 2.

Imagen 2.

La característica importante de esta nueva relación funcional es que el cóndilo realiza un pequeño movimiento de traslación sobre el disco cuando se inicia el movimiento de apertura (¡movimiento que no debe haber!) hasta llegar a una relación cóndilo-disco normal. Es este movimiento anormal el que provoca un chasquido. Esta relación normal ya se mantiene hasta el resto de la apertura. Esta entidad clínica recibe el nombre de clic simple (Imagen 3).

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Imagen 3.

Esta entidad puede evolucionar a una segunda fase. Ante la persistencia de esta mala relación cóndilo-disco  los ligamentos se alargan aún más y aparece un adelgazamiento posterior del disco articular debido al desplazamiento continuado del mismo respecto al cóndilo. Esto provoca que el espacio entre ambas estructuras sea aún mayor, pues el cóndilo ya no se sitúa en la zona intermedia del disco articular, sino que se coloca en la zona posterior. A consecuencia de este nuevo posicionamiento, además del chasquido producido en el clic simple, hay un segundo chasquido durante la fase final de cierre, justo antes de la posición de reposo, ya que en este momento el cóndilo volverá a situarse desde la zona intermedia a la zona posterior del disco. Esta entidad recibe el nombre de clic recíproco (Imagen 4)

 

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Imagen 4.

Las causas por los que se producen este tipo de desarreglos internos en la articulación son variados, pero muchas tienen que ver con macrotraumatismos o microtraumatismos.  Ejemplos  del primer grupo son los golpes directos a la mandíbula o los accidentes de circulación. Los microtraumatismos son pequeños movimientos de fricción dentro de la articulación, entre los que destacan el bruxismo o una inestabilidad mandibular producida por una mala oclusión.

Nuevamente desde Balance Sport Clinic recomendamos asesoramiento por  profesionales de la salud enfocados a este campo, como son los odontólogos y los fisioterapeutas especializados en la ATM.

Bibliografía:

  1. Okeson, J.P. (1989). Management ok Temporomandibular Disorders and Occlusiton. Mosby Company.
  2. Harry J.M Von Piekartz, Lynn Bryden (2000). Craniofacial Dysfunction and Pain: Manual Therapy, Assesment and Management. Butterworth Heinemann.
  3. Harry J.M Von Piekartz (2007). Craniofacial Pain. Neuromusculoskeletal Assesment, Treatment and Management. Butterworth Heinemann.
  4. Rocabado, M (1984). Diagnosis and Treatment of abnormal craniocervical and craniomandibular mechanics.

Escrito por: Gonzalo Saúco, fisioterapeuta en Balance Sport Clinic.