¿Qué es la obesidad?

 

La obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas de salud en nuestra sociedad. No sólo afecta a nuestra esperanza de vida, sino a la calidad de la misma, limitándonos en nuestras actividades de la vida diaria y estando directamente relacionada con dolores a nivel osteoarticular.

Ahora bien, ¿qué es exactamente la obesidad? La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como:

Acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que supone un impacto negativo sobre la salud.

Sin embargo, más recientemente el concepto de obesidad ha ido más lejos, siendo definida como una ENFERMEDAD sistémica, multiorgánica, metabólica e inflamatoria crónica, multideterminada por la interrelación entre lo genómico y lo ambiental, fenotípicamente expresada por un exceso de grasa corporal (en relación con la suficiencia del organismo para alojarla), que conlleva un mayor riesgo de morbimortalidad (Pasca y Montero, 2015).

Tal definición apunta más a una consideración clínica que anatómica, sin dejar de tener en cuenta los indicadores antropométricos de riesgo.

Esta última definición hace referencia, entre otras cosas, a la posibilidad de desarrollar enfermedades asociadas a la obesidad, como puede ser la diabetes, síndrome metabolico, determinados tipos de cáncer, accidentes cerebrovasculares e hipertensión entre otras.   

 

Prevalencia y tendencia actual

 

No sólo es importante destacar los problemas asociados a la obesidad, sino que además todo apunta a que la prevalencia de esta pandemia va a ser mayor en los próximos años según la tendencia actual. Observando los datos recogidos por la OMS, en 1980 el número de personas que padecían sobrepeso y obesidad a escala global ascendía a 857 millones. Actualmente, esa cifra ronda los 2.000 millones, es decir, más de una cuarta parte de la población mundial, casi nada. De hecho y por primera vez en la historia, hemos llegado al punto en el que cada año se produce un mayor número de muertes relacionadas con la obesidad que con la desnutrición.

 

Factores

 

Existe una gran cantidad de factores que influyen en el desarrollo de esta, recordemos, enfermedad. A grandes rasgos podemos dividirlos en dos grandes grupos:

  • Factores genéticos: En los que no podemos hacer nada que no hicieran en su momento los componentes de nuestro árbol genealógico
  • Factores epigenéticos: Más comúnmente conocidos como ambientales.

Son estos últimos los que si podemos modular para no llegar a padecer obesidad.

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(Suárez-Carmona, Sánchez-Oliver, & González-Jurado (2017)


 

Industria alimentaria – Consumo alimentario

 

Actualmente estamos viviendo una evolución de la industria alimentaria hacia alimentos cada vez más procesados, con mayor contenido calórico y con un perfil de ingredientes de menor calidad. Estos alimentos no sólo inundan las estanterías de los comercios y supermercados, sino que generalmente tienen un coste menor al que puede tener alimentos mucho más saludables.

Situación socioeconómica

Por si fuera poco, la situación socioeconómica que atraviesa nuestro país nos va a impulsar a consumir más frecuentemente estos alimentos que, además de ser más baratos, son más palatables (gratos al paladar).

Educación, conflicto de intereses y publicidad

Si a esto le sumamos la poca educación en materia de alimentación que tiene la sociedad en general, los conflictos de intereses que hacen que grandes profesionales del sector sanitario publiciten y recomienden productos malsanos (vía suculenta comisión), y la enorme cantidad de publicidad de estos alimentos ultraprocesados con poco valor nutricional hablando en todos los medios de comunicación habidos y por haber, todas las piezas del puzzle van encajando, empujándonos a un consumo progresivamente mayor de este tipo de alimentos.

¿Qué podemos hacer para remediar esta situación?

Pues al igual que las cadenas de televisión elaboran su parrilla en función de las audiencias, la industria alimentaria compone sus estanterías con productos que saben que van a vender. En este punto es donde nos damos cuenta de que las decisiones que tomemos como sociedad a la hora de llenar el carro de la compra modularán en cierta medida los productos que se ofrecerán en nuestros supermercados.

Ahora bien, ¿cómo hacemos que la mayoría de la población escoja las mejores opciones? A través de una EDUCACIÓN en materia de alimentación y nutrición que nos dote de las herramientas necesarias para argumentar el consumo de un alimento en lugar de otro. Dejando a un lado el hecho de que no estaría de más que parte de esta educación se realizase en las aulas, es importante reconocer la responsabilidad que nosotros tenemos sobre nuestra propia formación, ya sea de manera autodidacta o poniéndola en manos de profesionales del sector, en este caso los dietistas-nutricionistas. 

 

Influencias sociales – Psicología individual

 

Planteemos la siguiente pregunta: ¿Es la obesidad contagiosa?

A priori podemos pensar que no, que serán los hábitos tanto alimenticios como de actividad física los que provoquen el desarrollo de esta enfermedad en el propio individuo. Sin embargo, observando la sociedad de manera más general podemos darnos cuenta de que de manera indirecta sí que es contagiosa.

Por ejemplo, en el reino animal no existe la obesidad salvo cuando existe interacción con el ser humano. No es raro ver animales domésticos con sobrepeso, y casualmente la mayoría de las veces conviviendo con personas que también padecen sobrepeso u obesidad (ya decían que las mascotas se parecen a sus dueños).

Del mismo modo, los seres humanos también nos influimos entre nosotros tanto para bien como para mal.

Es más fácil llevar una buena alimentación y un hábito de practicar ejercicio físico si tu familia, pareja y/o amigos lo llevan a cabo, de la misma manera que un contexto lleno de comida ultraprocesada e hipercalórica y de hábitos mayormente sedentarios nos influyen fuertemente, empujándonos a seguir este estilo de vida.

Lamentablemente, este último caso es el más común. Con el fin de ponerle remedio, hemos de ser conscientes de nuestra responsabilidad individual e impulsar estos cambios de hábitos en nuestro entorno, empezando por cambiar los nuestros y servir como ejemplo, siendo esa punta de lanza que favorezca un estilo de vida más saludable entre los nuestros, dotándoles de una mayor esperanza y calidad de vida. 

 

Influencias del entorno en la actividad física 

 

Los datos arrojados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestran que los españoles dedican menos tiempo del que deberían a la práctica de ejercicio físico.

Navegar por internet, ir a bares o discotecas, o ir al cine son actividades a las que los españoles dedican más tiempo que a hacer deporte, tanto solos como acompañados.

Estos datos nos muestran que la sociedad es, en general, SEDENTARIA, incurriendo así en uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de sobrepeso u obesidad.

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Tabla extraída del Barómetro de junio 2015 (CIS).

 

 

Llegados a este punto planteamos la misma cuestión que la referida a la alimentación:

¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?

Pues llegamos a la misma conclusión que entonces, hacer todo lo posible para ser cada vez más físicamente activos (subir por las escaleras en lugar de coger el ascensor, andar en lugar de coger el coche o el autobús…).

Para comenzar, este tipo de medidas son muy efectivas, ya que se produce un cambio de mentalidad a través del cual vamos a tratar que todas las decisiones que tomemos en nuestro día a día sean las más acertadas en este sentido. Sin embargo, llegará un punto en el que esto no sea suficiente y habrá que empezar a realizar ejercicio físico de forma programada e individualizada, ya que las personas que sufren de sobrepeso u obesidad a menudo presentan comorbilidades o carencias a nivel físico que hacen que no todo tipo de ejercicio físico sea válido y/o beneficioso.

Aquí es donde se hace necesaria la figura de un entrenador personal que no sólo posea la formación específica para proporcionarnos este programa de ejercicio físico individualizado, sino que además nos plantee una serie de objetivos que nos haga mantenernos motivados y, en consecuencia, adheridos a la práctica de ejercicio físico.

 

Equipo interdisciplinar

 

Como hemos visto, es fundamental que el abordaje de esta enfermedad que es la obesidad se realice desde un enfoque interdisciplinar, de forma que no sólo nos pongamos en manos de especialistas provenientes de varios ámbitos, sino que además estos se coordinen entre sí a fin de que podamos empezar a luchar contra la obesidad con la mayor garantía posible de éxito. 

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En Balance Sport Clinic somos conscientes de la importancia de trabajar con un equipo interdisciplinar, por lo que contamos en un mismo centro con las áreas de entrenamiento personal, fisioterapia, nutrición y medicina, todos ellos perfectamente coordinados para ofrecerte el servicio que necesitas.

 

 

Ricardo Manuel Simón Mora.
Entrenador Personal en Balance Sport Clinic

 

Bibliografía

Pasca, A. J. & Montero, J.C. (2015). El corazón del obeso. (1ª ed.). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Inter-Médica, 2015.

Suárez-Carmona, Walter, Sánchez-Oliver, Antonio Jesús, & González-Jurado, José Antonio. (2017). Fisiopatología de la obesidad Perspectiva actual. Revista chilena de nutrición, 44(3), 226-233.