¿Por qué disponer de un Cardiólogo en un centro deportivo?

Cuando se practica ejercicio físico se incrementan las necesidades metabólicas del organismo, y es el incremento del volumen de sangre eyectado por el corazón por minuto (lo que se conoce como gasto cardíaco) el principal responsable de satisfacer dichas necesidades. Debido a ello, el corazón es probablemente el órgano que soporta una mayor sobrecarga durante la práctica de ejercicio físico.

Sabemos que son múltiples los beneficios del ejercicio, tanto a nivel físico como psicológico. Cuando es de suficiente intensidad y frecuencia, al igual que sucede con otros músculos, se produce una adaptación cardiovascular que se traduce en una baja frecuencia cardíaca en reposo, una menor frecuencia cardíaca para un esfuerzo dado y un aumento del tamaño de las cavidades cardíacas.

El ejercicio se recomienda no solo para las personas sanas sino también a los enfermos de corazón, adaptando el ejercicio a las diferentes patologías. Pero debemos saber que la mayoría de las cardiopatías a lo largo de su evolución originan una disminución de la capacidad física, debido básicamente a una disminución del volumen de sangre eyectado por el corazón en reposo y/o a la incapacidad de incrementarlo adecuadamente durante la actividad física. Por todo ello el ejercicio físico puede suponer un riesgo importante si lo realizan pacientes cardiópatas sin la supervisión adecuada o personas con una enfermedad cardiaca no conocida.

Ante esta situación de potencial riesgo, es necesario conocer el estado de salud cardiovascular de cada persona que va a afrontar un ejercicio de suficiente intensidad, así como el comportamiento individualizado en el paciente con una cardiopatía. Aquí es donde entra en juego el reconocimiento cardiológico.

En Balance realizamos esta valoración cardiológica antes de iniciar el programa de entrenamiento, cuyos objetivos básicos son:

– Descubrir cualquier problema o enfermedad del aparato cardiovascular. En personas aparentemente sanas y jóvenes irá más encaminado a detectar enfermedades congénitas, y en personas de mayor edad la cardiopatía isquémica, que es la principal causa de muerte súbita en relación con el ejercicio en mayores de 35 años. Pero no solo buscamos descartar este tipo de enfermedades, sino también otros problemas menos graves y más habituales, que asimismo requieren un tratamiento y un seguimiento, y pueden beneficiarse de un programa de entrenamiento individualizado, como puede ser la hipertensión arterial.

– Conocer la tolerancia de cada persona al ejercicio, no solo de las personas sanas sino también de los que padecen alguna cardiopatía, y ver su evolución con el entrenamiento. Esto nos permite indicar el tipo e intensidad de ejercicio que puede realizar.

Para ello, nucardioestro reconocimiento cardiológico deportivo incluye una historia clínica y exploración física detallada, un electrocardiograma, un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo, que explicaremos más adelante.

¿Qué estudios se deben realizar en una valoración cardiológica previa a realizar actividades deportivas?

La extensión del reconocimiento médico previo a la participación en actividades deportivas es motivo de debate en las sociedades científicas, ya que la población a estudiar es grande, cada prueba tiene una determinada capacidad para detectar ciertas enfermedades, y puede ser muy costoso realizar estudios amplios a una gran población. Los modelos difieren según los países y los sistemas sanitarios, siendo el modelo italiano el que incluye un estudio más amplio.

En nuestro medio se considera que un reconocimiento básico debe incluir una detallada historia clínica, con los antecedentes personales y familiares, la actividad deportiva realizada, una exploración física, un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo valorativa de la capacidad funcional.

A pesar del establecido valor diagnóstico del electrocardiograma en la valoración pre-participativa de los deportistas, algunas alteraciones estructurales cardiacas pueden pasar desapercibidas, en especial en fases precoces de la enfermedad. Es por ello que en Balance vamos más allá, y siguiendo el modelo italiano ampliamos el reconocimiento con una ecocardiografía, técnica de imagen que permite diagnosticar estas alteraciones estructurales cardiacas que pueden producir una problemática con la práctica deportiva. Además, complementamos la prueba de esfuerzo valorativa de la capacidad funcional con un registro electrocardiográfico, el cual nos permite detectar signos de isquemia miocárdica o arritmias inducidas por el ejercicio.

A continuación comentamos más a fondo en qué consisten estas pruebas.

Electrocardiograma de 12 derivaciones
Es el registro de la actividad eléctrica del corazón, que se obtiene mediante 10 electrodos que se sitúan sobre la piel del paciente. Cada una de esas derivaciones registra la actividad eléctrica desde un “punto de vista” diferente, y en conjunto nos aportan mucha información. Se obtiene un trazado con una serie de ondas que nos informan del ritmo cardíaco, tamaño de cavidades, lesiones que haya podido sufrir el corazón, etcétera. Además de los trastornos del ritmo cardíaco, puede diagnosticar u orientar el diagnóstico de la cardiopatía isquémica, de miocardiopatías (enfermedades del músculo cardíaco), o de enfermedades puramente eléctricas, pero es cierto que su capacidad es limitada y un electrocardiograma normal no excluye enfermedad.

Ecocardiograma

La ecografía es una técnica de imagen basada en los ultrasonidos, por tanto inocua para el paciente. Las imágenes se obtienen gracias a un transductor que se sitúa en el tórax, previa aplicación de un gel conductor. Aporta una imagen en movimiento del corazón, con información sobre la forma, tamaño, estructura y función del músculo cardíaco, las válvulas, los grandes vasos y la membrana que envuelve el corazón (pericardio). Es clave en el diagnóstico de múltiples patologías, como la miocardiopatía hipertrófica, las valvulopatías o la disfunción del ventrículo izquierdo, si bien es cierto que puede ser normal en estadios precoces de enfermedades causantes de muerte súbita, así como en las enfermedades del corazón puramente eléctricas.

Prueba de esfuerzo


pruebaConsiste en registrar la actividad eléctrica del corazón mientras se realiza un esfuerzo sobre un tapiz rodante. Este esfuerzo es progresivo, en el protocolo habitual partimos de una velocidad de paseo con mínima pendiente, aumentando cada 3 minutos ambos parámetros hasta que el paciente se canse, tenga síntomas o alcance una frecuencia cardíaca objetivo. Se evalúa la respuesta del corazón al esfuerzo, resultando útil especialmente para el diagnóstico de la cardiopatía isquémica, al poner de manifiesto con el esfuerzo alteraciones ausentes en reposo. También permite conocer la respuesta al ejercicio en enfermedades cardíacas ya conocidas, y en general aporta información de la capacidad física del individuo, permitiendo un cálculo indirecto de su consumo máximo de O2 expresado con los METS (equivalen al gasto de energía de una persona en reposo expresado en ml de oxígeno por kg de peso y por minuto,1 MET = 3,5 mlO2/kg/min). Su limitación en el diagnóstico de cardiopatía isquémica es el bajo valor predictivo en personas asintomáticas y jóvenes, con baja probabilidad de enfermedad coronaria.

En definitiva, queremos transmitir la importancia que tiene realizar un reconocimiento cardiológico previo a la práctica deportiva. Si además se trata de un estudio tan extenso como el que realizamos en Balance incrementamos considerablemente la seguridad de la persona que realiza el ejercicio físico, y aumentamos las probabilidades de conseguir resultados.

Escrito por: Dr. Alvaro Arce León. Cardiólogo en Balance Sport Clinic. Experto en electrofisiología y arritmias.